La fiesta cortesana El Palais im Grossen Garten fué construído para el príncipe elector sajón Johann Georg III. Según la opinión de sus contemporáneos, él creció en una "de las cortes más grandiosas y espléndidas de Europa... majestuosa y galante a la vez". Las suntuosas fiestas cortesanas con las que su padre, el príncipe elector Johann Georg II, demostraba la riqueza y el poder de su corte, eran famosas más allá de los límites territoriales. La corte era un foco de la cultura cortesana europea de aquella época, en la que la música jugaba un papel muy importante. Se daban el lujo de contratar a costosos castrados, músicos y directores de orquesta italianos. Comedias, óperas, operetas y ballets formaban partes integrantes del calendario cortesano. Fué uno de los primeros príncipes alemanes en construir un teatro especial para comedias. También Johann Georg III, quien subió al trono sajón en 1680, se mostró como un promotor activo de la música y del teatro. Se han conservado numerosos relatos históricos sobre representaciones musicales y teatrales, para las cuales el príncipe elector contrató a músicos de primera categoría.
El Palais y el jardín se encontraban en un comienzo en las fueras de la ciudad, la cual estaba encajonada entre las murallas citadinas. El Palais es una "Maison de Plaisance": Una estructura fija rodeada de naturaleza que servía a la sociedad cortesana de lugar de recreación. Comprende dos grandes salas con pequeños salones adyacentes, pero no tiene aposentos. Originalmente las ventanas del Palais no tenían vidrios porque el palacio había sido concebido para fiestas veraniegas, lo que también explica la falta de estufas. Ejemplos para este tipo de arquitectura abierta se encuentran en Italia, donde las "loggias" (galerías cubiertas) y los pabellones eran lugares amenos durante los calurosos días de verano. En el clima nórdico algo así es poco práctico, por lo que las ventanas fueron vitrificadas muy pronto. La función de las festividades del Palais im Grossen Garten iba mucho más allá de ser meramente una recreación de la sociedad cortesana: La fiesta cortesana en la época barroca era la forma ideal para demostrar la ostentación y magnificencia a través de los temas festivos y sus suntuosas decoraciones. Ya que la fiesta es una forma de arte efímera, ésta fue documentada ampliamente en descripciones y representaciones gráficas. Estas podían ser enviadas a otras cortes y, además, servir de modelo para futuras festividades. Participantes de las fiestas cortesanas sajonas eran naturalmente el príncipe elector y su familia, invitados extranjeros y los miembros de la sociedad de la corte, o sea, la nobleza sajona. Dentro del programa de diversión, que había sido planificado y estudiado hasta el último detalle, cada quien recibía su puesto determinado, el cuál reflejaba su posición en la corte: Si estaba sentado cerca del prícipe elector, cúal era el atuendo que llevaba y cuál era su sitio en el banquete, todo ello reflejaba su rango en la corte. El Palais es un vivo testimonio de la intención de la fiesta cortesana: La costosa construcción y su decoración en piedra de gres, con la gran sala de baile, originalmente con columnas de estuco de mármol rojo y adornada de estatuas, estuco y valiosas pinturas en el techo, mostraba la riqueza del príncipe elector y de su país. Cómo debe uno imaginarse concretamente la corte de aquel entonces? En 1719 tuvo lugar la boda del prícipe elector Friedrich August con la princesa María Josefa de Habsburgo.
El premio de la ganadora, la novia María Josefa, fué una horquilla con un diamante en forma de corazón y una corona de brillantes. En la tarde miembros de la corte representaron una ópera ballet en el cercano teatro al aire libre acabado de construir. Con el fin de la función al atardecer, el jardín fué iluminado con luces y antorchas. En el Palais se sirvió el banquete. Después, la comitiva atravesó el lago en góndolas. Al otro lado, en el Templo de Venus se celebró un baile hasta la madrugada. El magnate polaco Antoni Poninski, quien había participado en las festividades, escribió una carta de agradecimiento al príncipe Augusto el Fuerte diciendo que la boda: "sobrepasó las expectativas de todos y con toda seguridad se puede decir que todo lo que la antigüedad pudo imaginarse, lo que Italia y Francia sólo fueron capaces de dar en fragmentos, fué presentado aquí en su última perfección..." Continúa escribiendo que generalmente las fiestas eran pagadas, pero no planeadas por los príncipes: "Aquí Su Majestad creó todo: Los planes y su ejecución... Son obras maestras, no sólo del espíritu sino también de la mano de Su Majestad. Los siglos pasados están avergonzados, los futuros, sabiendo que nunca podrían realizar algo parecido, desesperados". |